150 gr de mantequilla,
10 cl. de agua fría,
1 pizca de sal.
Se cubre con film plástico y se guarda una hora en la nevera, antes de extenderla, mientras tanto prepararemos el asado.
- un manojo de chalotas o escalonias (cebollitas largas),
- mostaza fuerte,
- 1 yema de huevo,
- aceite de oliva,
- unas hierbas aromáticas (estragón, tomillo, romero, etc.)
- sal y pimienta.
En una cazuela con 2 o 3 cucharadas de aceite, dorar el trozo de cerdo por todos lados.
Añadir las cebollitas peladas y enteras, y dejarlas coger color.
Salpimentar a gusto, añadir las hierbas y echar el vino blanco.
Le damos un bullicio, bajamos el fuego, tapamos la cazuela y dejamos cocer a fuego suave unos 30 minutos.
Pasado este tiempo se retira el asado de la cazuela, y se deja enfriar en un plato, unos 20 minutos.
Pasamos la masa a una bandeja para horno, previamente cubierta de papel vegetal, y la untamos con una mezcla que haremos en un bol con 3 cucharadas de mostaza y 1 de nata (al revés de la salsa).
Colocamos el asado, ya enfriado, en el centro de la masa, y lo envolvemos con cuidado, sellando los bordes con los dedos húmedos de agua fría.
Enhornamos el asado durante 40 minutos.
Mientras tanto, nos ocupamos de la salsa.
Colamos el jugo de cocción de la carne, y en otra cazuela le añadimos 1 cuchara sopera de mostaza con 3 0 4 de crema de leche, mezclamos bien y calentamos a fuego suave, sin dejar hervir (se cortaría la nata). Se sirve en un bol a parte, al lado de la carne.
Se lleva a la mesa el asado entero, en su “crosta”, y se corta en rodajas delante los comensales: éxito asegurado!










